Cuando parece que todo va mal

Hoy éste post será un poco diferente a lo he venido escribiendo y tiene un tono más personal, he tenido muchas señales de que debo de escribir sobre esto o voy a explotar.

Siempre he sido de la idea de crear comunidades, imagínense si todos los días fuéramos tan solidarios como cuando hay una desgracia, si día con día hiciéramos lo imposible por mejorar el día de una persona, si nos acercáramos a preguntar si está bien alguien que está llorando sola en la calle. Si tuviéramos la empatía a flor de piel, como cuando sucedió el pasado temblor, que nos desbordamos en ayuda para el prójimo, si pusiéramos nuestro grano de arena, tal vez no para cambiar el mundo, ni el país, pero si nuestra comunidad, nuestra familia, lo que está en nuestras manos, ¿qué no sería de este hermoso país?

Crear comunidad, ese debe de ser el objetivo de un administrador y defenderé ese punto hasta más no poder, el mundo ya está muy lleno de peleas, de apatía, de juicios y demandas, echar pleito es mucho más fácil que resolverlo, lo nuestro es más humano que administrativo, legal y contable.

¿Por qué toda esta introducción?

Porque los administradores tenemos también problemas familiares, hijos, padres y a los condóminos a veces se les olvida, muchas veces damos mucho más de lo que tenemos o podemos dar, ese es nuestro error, pero lo hacemos para que ellos estén bien “para que no se quejen” poniéndonos muchas veces en peligro sin pensarlo, dejando nuestros propios intereses, familia, amigos, diversión, etc. Y aun así sentimos que nunca es suficiente, nunca están felices.

Pero es un reto y nos gusta tanto que todo funcione como un reloj, que no tomamos conciencia de lo que estamos perdiendo en el trayecto, ¿y ahora me pregunto, vale la pena?

Hace 5 años tuve un dolor en la parte inferior derecha del abdomen, pero tenía un problema muy grande que resolver en un condominio así que todo el día estuve subiendo y bajando escaleras por la noche terminé en urgencias por el dolor, estuve a punto de tener peritonitis, aún en el hospital me llamaban los condóminos y no para preguntar por mi salud, obviamente.

Desde hace tres años deje de administrar y desde hace uno me dedique solo a consultoría hasta que pasó…

El 30 de mayo mi padre inicio un tratamiento de 37 radioterapias por cáncer de próstata, un cáncer agresivo, yo quería ayudar, estar ahí, lo que más le preocupaba al irse eran sus 5 perritos Lili, una perrita que traje de Michoacán de unos 10 años, Flon también de 10 años mi papá la adoptó de una veterinaria, fue amor  a primera vista, Mini y Vani por siempre las consentidas, pero más Mini que se sube al hombro de mi papá como loro a un pirata, son hijas de Flon que nacieron en la casa, mi mamá las ayudo a nacer, y Tango el más pequeño y único que no es Chihuahueño, aman a mi papá como solo un perro sabe hacerlo,  mi papá tenía que irse a otro  estado de la república a tomar los tratamientos.

Decidí irme mes y medio a estar en su casa, cuidar a sus perros y atender el negocio de mi mamá, justo el 3 de junio que iba por las llaves y a dejar todo listo, sufrí una caída que terminó siendo fractura de peroné, tibia y ligamento deltoideo, ya no pude ayudar, tampoco pude ver a mi papá en todo su tratamiento, nos escribíamos cuando podía tener el celular en el cuarto del hospital, me decía que estaba muy cansado y que ya no quería seguir, mi corazón se rompía cada vez, nunca creí escuchar a mi papá, mi héroe, mi fortaleza, derrumbarse de esa manera, cada día le escribía, “Papi, solo por hoy, un día a la vez, solo será un mal año, tienes que repartir tus chocolates”

Mi papá termino su tratamiento, el 25 de julio era la última cita con el doctor, Vani murió, un día antes.

Ya estando en su casa, por fin pudimos vernos, fue una travesía de casi dos horas y en silla de ruedas, comimos juntos, reímos mucho, yo soy la menor de tres hermanas y soy la más parecida a mi papá, los dos tenemos una relación algo especial.

Estando ahí me contaron que el último día de tratamiento de los pacientes oncológicos reparten chocolates a los demás pacientes y todos lo despiden, mi papá dio unas medallas de chocolate a todos los pacientes, el técnico salió a informar que ese día terminaba el tratamiento una persona muy especial pues siempre fue con la mejor actitud, haciendo bromas, sonriendo, tratando siempre de no dejarse caer y hacer sentir bien a los demás, ese es mi papá.

Al segundo día de estar mi papá ya en casa Mini murió, simplemente dejaron de comer, no estaban enfermas, las llevaron al veterinario y solo estaban estresadas, básicamente, murieron de tristeza. Flon y Lili también siguen mal.

Hoy a dos meses de que pasó todo esto, mi papá está recuperando fuerzas y ya regresó a su trabajo, el próximo mes tendremos noticias si el cáncer se fue, yo sigo sin poder caminar, aún tengo un clavo que espero me quiten el 29 de éste mes.

En fin, la vida puede cambiar de un día para el otro, en un segundo, tal vez estamos pasando por situaciones muy difíciles, pero hoy estamos vivos y solo por eso hay esperanza y debemos estar agradecidos, de que solo por hoy podemos decir “te amo”, abrazar, sonreír, mañana quien sabe.

Y justo nos daremos cuenta que vivir en conflicto no vale la pena, si no te gusta tú trabajo, renuncia, si no te gusta la persona con la que estás, déjala, si no te gusta tú situación, cambia, pero por favor, sé feliz la mayor parte del día.

Debemos trabajar dejando huella, dejar en mejores condiciones los lugares en los que estamos, dejar una semilla en cada persona que conocemos, ser recordados con cariño, al menos esa es mi meta en la vida. No es fácil y seguro no llevo ni el 5% logrado, pero esa es la motivación que me llevó a empezar de nuevo a administrar.

Así que sí, sí vale la pena cuando hay motivación.

Red De Administradores 19s 2da Parte