Diciembre en México es una mezcla gloriosa de villancicos, tamales, luces parpadeantes y vecinos que de pronto se convierten en DJs, chefs, piñateros y expertos en pirotecnia. Las fiestas decembrinas son el alma de la temporada, pero en los condominios, esa alma viene con eco, humo y un poco de drama.
Todo comienza con las posadas. En teoría, son eventos comunitarios llenos de tradición: pedir posada, cantar, romper la piñata y compartir ponche. En la práctica condominal, pueden convertirse en una batalla campal por el uso del salón de eventos, el volumen de la bocina y el misterioso caso del niño que rompió tres macetas con un palo de piñata. ¿Quién paga eso? Silencio administrativo.
Luego está la decoración. Algunos vecinos se limitan a una corona discreta en la puerta. Otros convierten su balcón en Las Vegas versión navideña, con luces que parpadean como si anunciaran un casino. Y claro, el clásico inflable de Santa que se desinfla a medio día y parece haber tenido una noche difícil. ¿Es bonito? Sí. ¿Consume energía como si fuera una fábrica? También.
La música es otro tema. En diciembre, el reguetón navideño y los villancicos techno se escuchan desde el 5° piso hasta el estacionamiento. Y aunque la convivencia es parte del espíritu navideño, no todos los vecinos disfrutan de “Burrito Sabanero” a las 2 a.m. con eco de bocina bluetooth. ¿Solución? Horarios de convivencia y tapones para los oídos.
Y no olvidemos la pirotecnia. Aunque está regulada, siempre hay alguien que decide celebrar el nacimiento del Niño Dios con una batería de cohetes que haría temblar a la NASA. Las mascotas sufren, los techos tiemblan y el administrador se convierte en detective para encontrar al responsable. Spoiler: nunca lo encuentra.
También está el tema del estacionamiento. Las visitas abundan, los autos se multiplican y de pronto el lugar del vecino 302 está ocupado por el tío del 204 que “solo se quedó cinco minutos”. Esos cinco minutos suelen durar toda la noche y terminan en un grupo de WhatsApp con 47 mensajes pasivo-agresivos.
Pero no todo es caos. Las fiestas también traen oportunidades de convivencia real. Algunos condominios organizan cenas comunitarias, intercambios de regalos y hasta concursos de decoración. Es el momento perfecto para que el vecino que nunca saluda se convierta en el alma de la fiesta… o al menos en el que trae el mejor ponche.
Recomendaciones para sobrevivir diciembre en paz:
- 📅 Establecer calendario de eventos y horarios de uso de espacios comunes.
- 🔇 Definir límites de ruido y duración de fiestas.
- 🚗 Coordinar estacionamiento para visitas.
- 🧯 Prohibir o regular el uso de pirotecnia.
- 🎁 Promover actividades comunitarias que fomenten la convivencia.
En resumen, diciembre en los condominios mexicanos es una mezcla de alegría, tradición y logística. Con un poco de organización (y mucha paciencia), se puede disfrutar la temporada sin que el espíritu navideño se convierta en espíritu de queja vecinal.

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