“Morosos” ¿El enemigo público #1 de los condóminos o el resultado de falta de certeza?

Como bien saben el dinero no se da en los árboles y cuando estamos pagando un servicio y no se muestra claridad en el uso que se le está dando, se tiende a dejar de pagarlo, pero ojo esto no quiere decir que esté bien, pues hay otras formas de hacer ver que no se está de acuerdo con la gestión del servicio.

Pero hablemos de los que, si dejan de pagar, existen dos tipos de morosos, los circunstanciales y los ofensivos.

Los morosos circunstanciales, son los que por alguna razón especial dejan de pagar, pero en un momento no mayor a 3 meses pagan su adeudo.

Los morosos ofensivos, son los que ya tienen una deuda acumulada que sobrepasa el año sin intención de pagarla.

Los morosos circunstanciales deben estar previstos en el presupuesto, pues a todos se nos puede pasar pagar una o dos cuotas o bien por un viaje largo o falta de liquidez y es cuando como comunidad debemos apoyarnos, haciendo algún convenio de pagos en parcialidades.

En cuanto a los morosos ofensivos ahí si debemos ser más estrictos pues muchas veces he visto que los morosos ofensivos llevan a la quiebra al condominio, pues entran a un círculo vicioso de “no pago porque no se ven resultados y no se ven resultados porque no pagan” pero por experiencia puedo decir que solo buscarán la menor excusa para no pagar, no pagan porque simple y sencillamente no quieren ni harán el esfuerzo para ir pagando.

Aun así, sigo creyendo que el condominio debe ser una comunidad y debemos agotar primero todas las maneras posibles para que los condóminos entiendan que si bien son dueños de una parte que es propiedad privada, la otra es una parte es indivisible de área común que ambas necesitan mantenimiento y que son su obligación.

Mucho de esto puede minimizarse con transparencia y una buena gestión de los recursos, un buen presupuesto que cubra costos fijos, variados y nunca olvidar los proyectos de mejora, el condominio no es una empresa, así que de nada sirve estar guardando el dinero sin estar trabajando en mejoras, me refiero al dinero del fondo ordinario, no del de reserva ese no se toca.

¿Y tú qué tal la llevas con los Morosos?

 

 

El Arte de Administrar Condominios (o cómo sobrevivir a la ingratitud digital)

El Arte de Administrar Condominios (o cómo sobrevivir a la ingratitud digital)

Últimamente, me he topado con varias «reseñas creativas» en páginas de denuncias. Es preocupante ver cómo una persona con un teclado y algo de tiempo libre puede intentar manchar años de trayectoria. Afortunadamente, en este gremio nos conocemos todos: sabemos quién es un profesional serio y quién es un «personaje de ficción» que actúa por revancha tras recibir un aviso de morosidad o ver que su capricho no se convirtió en acuerdo.

La Administración: Ese trabajo de 24/7 (y un poquito más)

La ingratitud en este ramo es un fenómeno digno de estudio científico. La gente cree que si no te ven físicamente en el pasillo, estás descansando, ignorando que la magia ocurre tras bambalinas: planeando, capturando, organizando y resolviendo crisis que ellos ni siquiera saben que existieron.

Se espera que el administrador sea una especie de navaja suiza humana: que sepa de leyes, plomería, contabilidad, psicología forense y, de paso, que tenga el don de la omnipresencia.

El Superpoder de la Inteligencia Emocional

Siempre lo digo en mis cursos: a la gente no le gusta tratar con la gente, pero a nosotros nos toca ser el amortiguador. Para sobrevivir aquí no solo necesitas un título, necesitas una armadura de inteligencia emocional. Nos enfrentamos a una colección de educaciones, estilos de vida y formas de comunicación que harían palidecer a un diplomático de la ONU.

A veces, aunque hayas transformado el condominio en un resort de lujo, serás juzgado por el foco que se fundió hace diez minutos. Y no falta el vecino que recuerda con cariño el eslogan de: «¡Usted es mi empleado!», como si eso nos diera automáticamente superpoderes para estar en tres torres al mismo tiempo.

Un camino cuesta arriba

El panorama no es sencillo. Tenemos obstáculos por todos lados:

  • Condóminos: Que nos culpan hasta del clima.
  • La PROSOC: Con sus requisitos infinitos y capacitaciones que, honestamente, tienen más comedia que contenido técnico (mientras que al administrador-condómino solo le piden «ganas de participar»).
  • Colegas: Que en lugar de hacer gremio, parecen practicar el tiro al blanco con el vecino de profesión.
  • Opinólogos: Personas que dan cátedra de administración sin haber sobrevivido a una asamblea de domingo por la mañana.

Reflexión final: La clave para erradicar esta cultura de la queja vacía es la empatía y la profesionalización real. Solo cuando logremos que se entienda el valor estratégico de nuestra labor, dejaremos de ser «el que cobra las cuotas» para ser los gestores del patrimonio ajeno.