Entre cursos, talleres y diplomados te veas.

La búsqueda de capacitación constante es un perfecto activo para el desarrollo personal y profesional, habla bien de la instrucción que una persona tiene, sin embargo, no todas las capacitaciones aportan los que uno necesita para ponerse a trabajar y aplicar lo aprendido, es más como breviario cultural la mayoría de las veces.

Cuando inicie la administración de condominios, hace ya 18 años, había muy pocas empresas de administración y regularmente solo zonas como Huixquilucan o Polanco contrataban administraciones, eran empresas que en su mayoría nunca se apegaban a la ley y de la PROSOC ya ni hablar, cuando me fui a Morelia Michoacán, imaginate si aquí no había ley que los rigiera, allá menos, así que durante 4 años y medio tuve que aprender sola como se administraba un fraccionamiento de más de 1,500 casas y créanme un curso como los que veo continuamente por internet, no me hubiera servido para nada.

Si apenas hace unas semanas en un condominio estaban espulgando en la ley lo que les convenía cumplir y lo que no y el administrador que no esté de acuerdo en seguirles el juego, pues fácil lo cambian por otro que si quiera, así las cosas y aumentando que es difícil encontrar a alguien que al menos tenga la actitud, aunque le falte aptitud y  al querer capacitarlo no encontremos en donde, las opciones son pocas y lo que aprendemos es limitado.

El curso de Administradores y comités de vigilancia de la Procuraduría social, es un curso gratuito de 3 días donde medio te enseñan algunos artículos de la ley de condominios, aunque es más parecido a una reunión de autoayuda donde solo escuchas quejas de administradores contra sus condóminos y comités de vigilancia contra su administrador y así tres días consecutivos, cuando ya tomaste este curso obligatorio más de 5 años, descubres que sabes más que esa persona trabajadora de la PROSOC que en su vida administró o administrará un condominio, ¡y luego el colmo es que estos mismos extrabajadores de la PROSOC ya se sienten expertos en la administración de condominios!

Tomé un diplomado que es recurrente en el ITAM está enfocado más a edificios comerciales, renta y venta, da muy buenos tips, pero nada de operación de un condominio, el día a día de un administrador de condominios, este curso cuesta 10,000.00 pesos mexicanos y son 6 sesiones en sábado.

Hace ya un año que tomé el primer diplomado Fes Aragón – PROSOC que fue una tomada de pelo de las dos instituciones, desde lo que prometieron, que no cumplieron, y otras cosillas más que no hicieron tan buena la experiencia y la sensación de que cada sesión se la sacaban de la manga, de los profesores al menos dos eran rescatables, pero ninguno con experiencia administrando condominios así que todo lo que puedan decir es teoría, como ya sabemos todo se oye muy bonito, pero sabemos que la mayoría de las veces no funciona en la vida real, este diplomado cuesta 15,000.00 pesos mexicanos y son 7  meses los sábados.

Hay más cursos y diplomados que desafortunadamente tienen esas mismas características y al menos la mayoría de los administradores que conozco estamos hartos de que personas que nunca han estado en un condominio administrando al menos 8 horas seguidas nos digan “cómo se debe administrar”

Es por eso que surgió la necesidad de crear la Asociación de Administradores a la que le pusimos por nombre Red de Profesionales en Administración de condominios AC. sin fines de lucro, pues lo que me ha dejado esos cursos y diplomados que he tomado es que realmente  aprendí mucho más en las experiencias de mis colegas administradores, de sus aciertos y errores.

Lo que necesitamos es reforzar los conocimientos que empíricamente ya tenemos, hemos estado buscando a los mejores exponentes de la administración de condominios desde la creación de la Asociación, para lograr ese objetivo, como dato curioso al hacer el temario para crear el diplomado llegamos a juntar materias de ¡hasta 7 licenciaturas!, creen que eso lo van a aprender en un curso de 3 días?

El Arte de Administrar Condominios (o cómo sobrevivir a la ingratitud digital)

El Arte de Administrar Condominios (o cómo sobrevivir a la ingratitud digital)

Últimamente, me he topado con varias «reseñas creativas» en páginas de denuncias. Es preocupante ver cómo una persona con un teclado y algo de tiempo libre puede intentar manchar años de trayectoria. Afortunadamente, en este gremio nos conocemos todos: sabemos quién es un profesional serio y quién es un «personaje de ficción» que actúa por revancha tras recibir un aviso de morosidad o ver que su capricho no se convirtió en acuerdo.

La Administración: Ese trabajo de 24/7 (y un poquito más)

La ingratitud en este ramo es un fenómeno digno de estudio científico. La gente cree que si no te ven físicamente en el pasillo, estás descansando, ignorando que la magia ocurre tras bambalinas: planeando, capturando, organizando y resolviendo crisis que ellos ni siquiera saben que existieron.

Se espera que el administrador sea una especie de navaja suiza humana: que sepa de leyes, plomería, contabilidad, psicología forense y, de paso, que tenga el don de la omnipresencia.

El Superpoder de la Inteligencia Emocional

Siempre lo digo en mis cursos: a la gente no le gusta tratar con la gente, pero a nosotros nos toca ser el amortiguador. Para sobrevivir aquí no solo necesitas un título, necesitas una armadura de inteligencia emocional. Nos enfrentamos a una colección de educaciones, estilos de vida y formas de comunicación que harían palidecer a un diplomático de la ONU.

A veces, aunque hayas transformado el condominio en un resort de lujo, serás juzgado por el foco que se fundió hace diez minutos. Y no falta el vecino que recuerda con cariño el eslogan de: «¡Usted es mi empleado!», como si eso nos diera automáticamente superpoderes para estar en tres torres al mismo tiempo.

Un camino cuesta arriba

El panorama no es sencillo. Tenemos obstáculos por todos lados:

  • Condóminos: Que nos culpan hasta del clima.
  • La PROSOC: Con sus requisitos infinitos y capacitaciones que, honestamente, tienen más comedia que contenido técnico (mientras que al administrador-condómino solo le piden «ganas de participar»).
  • Colegas: Que en lugar de hacer gremio, parecen practicar el tiro al blanco con el vecino de profesión.
  • Opinólogos: Personas que dan cátedra de administración sin haber sobrevivido a una asamblea de domingo por la mañana.

Reflexión final: La clave para erradicar esta cultura de la queja vacía es la empatía y la profesionalización real. Solo cuando logremos que se entienda el valor estratégico de nuestra labor, dejaremos de ser «el que cobra las cuotas» para ser los gestores del patrimonio ajeno.