En el ecosistema condominal, hay una figura que carga con más expectativas que un actor en telenovela: el administrador. Se le pide que medie peleas, decida gastos, resuelva conflictos personales, detecte fugas invisibles, y de paso, que tenga buena actitud, disponibilidad 24/7 y conocimientos en derecho, arquitectura, psicología y exorcismo. Todo por una cuota que apenas cubre el café.
Pero es momento de decirlo con todas sus letras: el administrador no es ni juez, ni niñera, ni mago. No trae varita mágica, trae reglamento bajo el brazo.
⚖️ Expectativa 1: “Que decida él, para eso se le paga”
Esta frase suele aparecer cuando hay desacuerdo entre vecinos. “Que el administrador decida si se compran 10 o 20 focos”, dicen, como si fuera árbitro. Pero el marco legal es claro: el administrador ejecuta lo que la asamblea aprueba. No puede decidir colores, gastos ni sanciones por inspiración divina. Si lo hace, se expone a impugnaciones, reclamos y al temido grupo de WhatsApp vecinal.
Ejemplo real:
“El administrador autorizó el cambio de portón sin acta ni presupuesto aprobado.”
Resultado: portón nuevo, conflicto eterno.
🧒 Expectativa 2: “Que hable con los vecinos conflictivos, como si fuera su papá”
Hay condóminos que esperan que el administrador medie discusiones sobre mascotas, ruidos, miradas feas y hasta chismes. “Que les diga que se porten bien”, solicitan, como si fuera niñera con megáfono. Pero el administrador no puede imponer convivencia ni corregir conductas. Puede informar, canalizar, mediar, documentar… pero no educar adultos.
Ejemplo clásico:
“Vecina le gritó al del 302, que el administrador los siente a platicar.”
¿Y si no quieren? ¿Les lleva galletas y leche?
🧒 Expectativa 3: “Que resuelva todo, rápido y sin molestar”
Algunos condóminos creen que el administrador tiene poderes sobrenaturales. Que detecta fugas sin entrar al departamento, que consigue proveedores milagrosos en domingo, que responde correos antes de que se envíen. Pero la realidad es otra: el administrador necesita tiempo, presupuesto, acuerdos y respaldo. No hace magia, hace gestión.
Ejemplo ambiguo:
“Ya reporté la humedad, ¿por qué no está resuelta?”
Porque no basta con reportar, hay que autorizar, contratar y ejecutar.
📘 Marco legal y operativo
La Ley de Propiedad en Condominio establece que el administrador es representante legal, ejecutor de acuerdos y responsable de la operación. No es mediador de conflictos familiares ni juez de disputas vecinales. Su función depende de lo que la asamblea apruebe y el reglamento indique. Y aunque puede tener iniciativa y mediar, no puede actuar sin respaldo.
🧠 Cierre: No trae varita mágica, trae reglamento bajo el brazo
Así que, antes de pedirle al administrador que resuelva el universo, revisemos qué le corresponde. Porque si esperamos que sea juez, niñera y mago… lo más probable es que desaparezca. Y no por arte de magia, sino por agotamiento.
El administrador es clave, sí. Pero necesita reglas claras, respaldo institucional y condóminos que entiendan que la convivencia no se administra… se construye.
